Reflexión de Rafael: Conciencia y Participación

 Rafael Andrés Uzcátegui Araujo.

C.I: 29957715

Escrito #1 del Diplomado de RRSS: Conciencia y Participación

La humanidad siempre ha estado sometida a cambios desde sus inicios. Cambios físicos a nuestra figura, cambios en el planeta y cambios en la forma en que percibimos la vida y el mundo. Miles de años de evolución nos han permitido mejorar como especie y tener soluciones a la mayoría de los problemas. Desde perfeccionar herramientas a base de huesos y piedras para cazar y asegurar el alimento, a crear el internet y las redes sociales y darle la vuelta, una vez más, a la forma en que se desarrolla la sociedad. 

Todos estos cambios se producen en gran parte gracias a los conocimientos que hemos adquirido a lo largo de la existencia, a la capacidad de guardar información, razonar con base en ella, y actuar según ese razonamiento. Y es en este último punto, en el razonamiento, en esa conciencia que tenemos de las cosas, de nuestro lugar y de lo que somos, donde está nuestra ventaja como especie; otros animales también pueden retener información y marcar un patrón de acción a partir de ella, pero los humanos podemos pensar.

Este regalo divino que es la conciencia, junto a la capacidad de desarrollar el lenguaje, y por ende, de comunicarnos de forma más amplia, es el que nos da la posibilidad de establecernos en sociedades más organizadas, de aprender más sobre el mundo que nos rodea, de crear, de ir más allá.

Tal como lo decía el ingeniero Cheo Silva en la primera lección del diplomado, debemos aprovechar esta capacidad, debemos ser conscientes y evitar ser vecinos de Gutenberg, ya que si bien no es malo ser ignorante respecto a algo ¿Por qué hemos de conformarnos con eso? ¿Por qué no cruzar la calle y tocar la puerta del conocimiento, de las ideas, de ese Gutenberg que podría provocar el nuevo giro en las vidas de todos, y ser partícipe directo de tal hito? 

Y ese es otro punto interesante del cual ser consciente: nuestro nivel de participación en algo. Como lo hablaba Cheo en la clase, todos somos participantes de todo, en mayor o menor medida. Es difícil calcular con exactitud el nivel de participación que tenemos en alguna cosa, a pesar de que podamos tener una vaga idea al respecto. Casi todos los proyectos, y en su mayoría los que se hacen en redes sociales, dependen de cuánta participación tengan por parte del público para sostenerse y decir que son exitosos; es un negocio en el que el valor del producto lo fijan los consumidores. 

En el momento en que somos plenamente conscientes de la participación que tenemos en los cambios que ocurren en el mundo, es cuando podemos aprovechar todo nuestro conocimiento y la capacidad de razonar, de sacar algún beneficio, de ser parte del cambio a un nivel más directo. De lo contrario, estaríamos desperdiciando aquello que nos distingue como especie, seríamos unos tontos por negarnos a salir de la ignorancia; seríamos los vecinos de Gutenberg, viendo desde lejos como nuestra vida se transforma sin saber realmente qué pasa.


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