Conocimiento e Innovación

La rápida evolución de la tecnología en las últimas décadas ha marcado los cambios en todos los sectores productivos. Y el elemento que ha sufrido la transformación más poderosa, sin duda, es la comunicación. Desde la llegada del Internet al dominio popular, con publicaciones básicas a través del uso del hipertexto en la WEB, el correo electrónico o las primeras salas de chat, hasta las múltiples plataformas de contenidos diversos y redes sociales existentes hoy, ha sido una metamorfosis progresiva en la manera de llegar a públicos que antes eran poco alcanzables sin grandes desembolsos de dinero.


Y la comunicación es justo ese elemento común con el que tienen que contar todos los sectores económicos o productivos. De ahí que los procesos de ventas, estudios de mercado, publicidad y canales oficiales de interacción entre proveedores y consumidores se encuentren en esta permanente reforma de estrategias que les permita atraer nuevos seguidores o potenciales clientes. Es allí donde entra el concepto de viralidad en la propuesta de valor que mencionaba el Profesor Silva. Ya no se trata sólo de publicar algo, la motivación es clave para hacer que el consumidor de este contenido participe e interactúe con el mismo. 

Todo ello, en conjunto con la ciencia de datos y la inteligencia artificial, ha creado un escenario en que todos estamos expuestos. Cada usuario es una fuente de información, aún sin saberlo, con sólo participar de estas nuevas formas de comunicación. Y esta perspectiva abre un nuevo camino para quienes tengan la capacidad de manejar dicha información y propiciar contextos favorables para sus intereses.

Con la llegada de la pandemia, el ritmo de crecimiento se ha acelerado aún más. Hasta el punto en que casi es posible afirmar que: si algo o alguien no está en las redes sociales, no existe. Es por ello una necesidad aprender a navegar en este nuevo mar de oportunidades, bien sea para avanzar o incluso para sobrevivir.

Yván Alejandro Gómez Torres.


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